Del plano salen los lotes, con su área, su estado y su precio. Lo vendido cambia de color solo. Es lo primero que ve al entrar.


Cada lote pintado según su estado. Los disponibles contados arriba, sobre el total.
En la finca o con un cliente: el plano se abre, se acerca con los dedos y se cotiza desde ahí.
El mismo plano alimenta la vitrina pública y el cotizador. Nada se actualiza a mano.
